Hace dos años, los Spurs de Manu le hacían una oferta para ir a la NBA. Hace uno, era la figura de la final de los Juegos Olímpicos y Argentina lograba la única medalla de oro en la historia del básquet.
El tiempo pasó, Valencia le rescindió el contrato y hoy, pocos días después del aniversario del oro, ese pequeño gigante que es Alejandro Montecchia es el único olímpico sin club y, ya sin ganas de soportar algunas cosas a los 33 años, analiza seriamente el retiro. “Me da vueltas por la cabeza, o me tomo un año de descanso. No sé... No tengo ofertas que me cierren. Roseto (primera de Italia) sigue estando pero no me convencen lo económico ni lo deportivo. No pelea nada y, para eso, me quedó en casa”.
A la vuelta de España, estaba feliz. No le importaba la rescisión en Valencia (al contrario, se llevaba mal con la dirigencia) y todavía le duraba la sonrisa por la conquista en Atenas. Disfrutaba de su familia, de la nueva casa en Bahía, de pescar pejerreyes y observar pájaros en su campo cerca de Tornquist. Estaba con todas las pilas. “Quiero revancha, noto ganas de pelear algo grande. Tengo cuerda para rato”, le decía al programa de TV Ruta 3, que sale en Bahía y la zona. Dos meses después, todo cambió. “Sí, estaba ilusionado, con muchas ganas, pero me las sacaron. Quería hacer una buena pretemporada y prepararme bien pero...”, explica hoy. Tuvo propuestas pero sin suerte. “Reggio Calabria hizo la primera pero había descendido y yo no quería jugar en segunda. Luego, cuando desapareció Scavolini, la Lega le dio el lugar a Reggio. Me seguía queriendo y pensaba ir. Ahí pasé tres años lindos, tengo amigos y me siento cómodo, pero mi agente (Arturo Ortega) me dijo que la oferta era pobre. Hoy quiere que tome la de Roseto, pero no es mucho mayor...”, dice sin comprender. En el medio, Boca hizo una propuesta que no prosperó. “Era temprano, recién llegada de Valencia y quería volver a Europa”, cuenta. Ahora da a entender que sería distinto. “¿Si llega una oferta del país? No sé... Tendría que evaluarla. Seguro es que no voy a un equipo chico de Europa”, cierra.
El base bahiense asegura no saber el motivo de por qué se quedó sin equipo. “La verdad, no sé... Más teniendo en cuenta que este año, al estar retirado de la Selección, iba a descansar y a poder hacer una pretemporada luego de seis años, para ponerme diez puntos físicamente”, analiza.
—¿Será por la rodilla derecha?
—La rodilla está de primera. Tengo dolores hace seis meses.
—¿Entonces?
—No sé cómo lo habrán manejado mis agentes... Dicen que no le encuentran explicaciones. Yo no soy conflictivo, me fui bien de todos lados, soy muy profesional...
Su voz denota decepción, algo de tristeza, pero dice estar bien. “Bajoneado no estoy, sí un poco sorprendido. Es una situación rara. Quería jugar pero a la vez estoy muy cómodo en Bahía, disfrutando a mi familia, con mis hijas que están chochas de la vida... Tampoco tengo ganas de entrenarme, hace semanas que no hago nada. Ya lo hablé con mi viejo y esposa... Me bancan en todo. Habíamos pensado jugar dos años más en Europa y volver al país para radicarnos. Pero si tengo que adelantar esos planes, no tengo problemas”, asegura.